La Aduana y el Miramar, dos nuevas referencias para el turismo de Málaga.

Publicado en 23 diciembre, 2016, por en General.

El presente año 2016 se cierra arquitectónicamente con las que serán, sin lugar a dudas, las dos actuaciones de rehabilitación más importantes que se han realizado en la ciudad en estos últimos años. Se trata de las rehabilitaciones del excepcional edificio de la Aduana para albergar las importantes colecciones de Bellas Artes y Arqueología de la Ciudad, y la del edificio Miramar que después de un discutido recorrido para otros usos retorna a su original destino hotelero con la apertura del “Gran Hotel Miramar” de la Cadena Hoteles Santos.

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En el caso del edificio de la Aduana, se culmina la reivindicación de la ciudad que desde hace más de 19 años venía solicitando el uso museístico para el que es su mejor edificio civil del Palacio de la Aduana con el fin de poder recoger los fondos artísticos del Museo de Bellas Artes y Arqueológico Provincial, con más de 15.000 piezas de arqueología y una colección pictórica superior a las 2.000 obras realizadas en los siglos XIX y XX, y que el 12 de Diciembre culminó con su apertura oficial como Museo de Málaga completando así su actual oferta museística con los magníficos Museos Picasso, Thyssen, Pompidou, Ruso… y otros que han conformado la más excepcional colección pictórica del Sur de España y una de las más importantes del País. Este magnífico edificio neoclásico proyectado originalmente por Manuel Martín Rodríguez en 1826, y rehabilitado por Fernando Pardo, Bernardo García y Ángel P. Mora, con el proyecto museístico de Juan Pablo Rodríguez Frade ,se incorpora ahora a la ciudad como su más importante museo gracias a aquella acción reivindicativa de la ciudad, consiguiendo de esta manera que el Gobierno Central accediese a esta petición para convertirlo en la sede del  Museo de Málaga después de su anterior periplo como Aduana del tráfico Portuario, Real Fábrica de Tabaco y últimamente Subdelegación de Gobierno . Su apertura incorpora a la ciudad un centro expositivo con más de 2.300 obras pictóricas y arqueológicas, conformándose así como el mayor museo de Andalucía que gestionará directamente la propia Junta de Andalucía.

grand-hotel-miramar17grand-hotel-miramar15En el caso del Hotel Miramar también habría que celebrar el retorno a su original uso hotelero, después de su discutible uso anterior como sede del Palacio de Justicia que al igual que la Aduana fue reivindicado por aquella incipiente sociedad democrática de los años 70 que reclamaba su reapertura con el singular e importante Hotel que tuvo la ciudad desde principios del siglo XX como  primera referencia histórica del turismo de la Ciudad. Vuelve ahora dicho uso con su rehabilitación como un Hotel de alta gama para recuperar el esplendor de esta magnífica obra del arquitecto Fernando Guerrero Strachan, con decoraciones pictóricas de Enrique Jaraba, gracias a la iniciativa empresarial de “Hoteles Santos” después del Concurso Nacional que convocado en octubre de 2007 por la Consejería de Hacienda y de Turismo de la Junta de Andalucía se adjudica el edificio con el proyecto de rehabilitación que redacta “Estudio Seguí”. Su inauguración prevista para el día 29 de diciembre del presente año constituye la otra importante incorporación arquitectónica a la ciudad para potenciar su más cualificada oferta turística, no sólo de Málaga y su Costa del Sol sino también para la demanda del turismo nacional e internacional. Creo que al igual que la Aduana, su apertura va a provocar en sus visitantes un efecto de ilusionante sorpresa al poder volver a contemplar los magníficos salones con diseños y pinturas originales, el cuidadoso tratamiento de sus selectivas habitaciones, la interpretación de su cúpula central de cristal policromado, el tratamiento del color de su fachada modernista con la recuperación de sus elementos cerámicos de “trencadis” y de su cualificación con materiales nobles, la  interpretación de sus elementos arquitectónicos integrando la más avanzada tecnología que un establecimiento de esta categoría exige, la reposición vegetal en sus jardines históricos, y en definitiva la recreación de todo su pasado histórico reinterpretado desde una visión del presente para una excepcional oferta de futuro. Han sido dos años de intensos trabajos conjuntos, tanto empresariales como técnicos, desde que en octubre de 2014 comenzaran las obras y se finalicen ahora en diciembre de 2016,devolviendo a la ciudad la que fue su mejor referencia histórica del turismo en Málaga. El Gran Hotel Miramar es “algo más que un hotel”, ya que se trata de recuperar un periodo de la historia de la ciudad en donde los grandes acontecimientos sociales y singulares personajes nacionales e internacionales se daban cita en sus impresionantes salones y espacios ajardinados que admirando el paisaje del mar y disfrutando de su bienestar descubrían en Málaga lo que ya en aquellos magníficos y descriptivos textos de Francisco Guillén Robles o más recientemente de Vicente Aleixandre y Antonio Soler, describían el “paraíso perdido” de la singular belleza y excepcional hospitalidad de nuestra querida Málaga.

 

 

       José Seguí Pérez.

Arquitecto.

Arquitectura y Ciudad Histórica.

malaga_vistas_desde_hotel_malaga_palacioEl valor de los Cascos Históricos para la cultura arquitectónica y urbanística actual sigue estando en su capacidad de adaptación a los cambios y al devenir del desarrollo de la ciudad, que no es otra cosa que su capacidad de modernidad y de futuro que los mismos sean capaces de proyectar. El pensamiento profesional encuentra su madurez al enfrentarse al Casco Histórico entendiendo sus relaciones y semejanzas con la ciudad, y no sus aparentes antagonismos, recogiendo las ventajas de la mejor urbanidad que la caracteriza. En este sentido, es bien cierto que la intervención arquitectónica en nuestros edificios históricos se ha desarrollado en uno de los más importantes debates profesionales de estos últimos años. Sin embargo, la enorme ambigüedad del propio concepto de la “intervención”, impide encontrar una adecuada referencia que clasifique el significado de la intervención arquitectónica y de los objetivos de la actuación sobre los valores que denominamos de lo “viejo” y de lo “nuevo”.

La conciencia histórica del pasado y presente, y su correspondiente valoración en cuanto a las intervenciones urbanas y a la producción de la ciudad, habría que buscarlas precisamente a partir de la nueva manera de intervenir que se origina en el Renacimiento. Es a partir de este momento cuando se plantea la actuación arquitectónica e intervención urbana desde la propia valoración crítica de la trama urbana existente, con el principal objetivo de integrar y asumir el pasado urbano desde una propuesta unitaria de proyecto de ciudad, sin que el problema de esta integración se reduzca a la fiel o estática interpretación historicista de dicho pasado urbano, sino por el contrario que adquiera su propia lógica dentro del congruencia interna del futuro proyecto de ciudad al que obedece los principales objetivos de su intervención.

Parece que ya no hay dudas, ni grandes discrepancias, sobre la necesidad de entender la intervención en la ciudad histórica en congruencia con las estructuras preexistentes. Lo que sin embargo está menos claro en la práctica habitual- y por eso ha de ser objeto de explicación en cada intervención – es cual debe ser la relación entre la intervención (lo nuevo) y el espacio y las preexistencias (lo viejo). El problema de la integración de lo “nuevo” y lo “histórico” ni puede reducirse hoy al fiel respeto de lo existente, ni refugiarse en la impremeditación e inconsistencia de lo caprichoso; más bien convendría buscar la lógica de cada intervención en lo “unitario” del proyecto de ciudad que ha de alentarlas y justificarlas.

Así pues, es evidente que esta nueva consideración de la intervención arquitectónica como concepto “integrador y rehabilitador” aparece precisamente en el momento que se produce un a conciencia de la historia, una evidencia en las condiciones establecidas en el pasado son diferente a las presente y que por tanto la intervención tiene que asumirlas en un proyecto de futuro. De esta manera, el objetivo principal de la intervención sobre la realidad construida, debería tener como principal objetivo el de unificar el espacio de la ciudad convirtiendo la práctica de la arquitectura en un adecuado instrumento de intervención que tenga en si misma su propia coherencia y unos concretos objetivos por “construir la ciudad”, asumiendo las diversas estructuras existentes en un proyecto de ciudad que ha de tener su propia unidad o modelo que la integre.

Es desde ese nivel, desde el que podríamos reclamar la intervención y la rehabilitación urbana como métodos de trabajo, evitando así que los Centros Históricos se conviertan en nuevas “periferias” de nuestras ciudades (invirtiéndose los “papeles” de las relaciones centro-periferia) al perder la “modernidad y pluralidad” sobre la que fueron concebidos en su origen histórico. En este sentido, este planteamiento puede ser, y debe ser, una buena metodología de intervención y gestión en el análisis global de la ciudad y en la recuperación del papel que el patrimonio del Centro Histórico debe jugar en dicho proyecto unitario de ciudad. La cualificación de su realidad social deberá ser la clave fundamental hacia la que debería moverse la legitimación de la intervención y rehabilitación de nuestros Cascos Históricos y su Patrimonio: la recuperación de su “modernidad” cultural y la “pluralidad” del conjunto de sus funciones, recuperando el valor de disfrute de los Centros históricos dotándolos de capacidades de futuro y bienestar al igual que lo tiene la ciudad consolidada.

El Guadalmedina y la continua amenaza.

Publicado en 29 noviembre, 2016, por en General.

guadalmedinaDesde la construcción de la presa de El Limonero en 1983, no ha cesado el confuso debate sobre la nueva situación que esta actuación hidráulica aportaba al Río Guadalmedina, y en consecuencia a la ciudad, ya que a pesar de que dicha construcción de la presa se realizó con la principal justificación de evitar las inundaciones en la ciudad parece contradictorio que dicha  razón y ser de la presa no haya sentenciado esa amenaza para la cual se realizó. Y es que tanto su dimensionamiento como sus normas de explotación y gestión, obedecían a su concepción como presa de regulación y no de acumulación de agua, garantizando así que ante cualquier avenida de agua pudiera evitarse esta amenaza de inundaciones y utilizar su cauce exclusivamente para el desagüe de los arroyos aguas abajo de la presa y la propia regulación controlada de la misma en base a la justificación que antes apuntábamos.

Sirvan estas anteriores reflexiones para  prestar aún mayor atención e importancia al “Concurso de Ideas sobre la Integración Urbana del Río Guadalmedina” que convocó la Fundación Ciedes con todos sus patronos en el año 2012, en los que destacaba la presencia activa tanto en la convocatoria, como en su patrocinio y en el Jurado, el propio Ayuntamiento de Málaga y la Agencia Andaluza de Aguas de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía como entidades competentes y responsables en las actuaciones a realizar en el ámbito del Río Guadalmedina y sus bordes urbanos.

Si bien este “Concurso de Ideas” no tenía un carácter vinculante en su resolución, se convertía en una importante iniciativa tanto por la presencia comprometida de las citadas administraciones competentes como por la amplia representación de todas las instituciones públicas y privadas que agrupadas como patronos en la Fundación Ciedes tomaban la decisión, por primera vez desde la construcción de la presa de El Limonero, en clarificar técnicamente y urbanísticamente la realidad geográfica e hidráulica del Río Guadalmedina en su relación con la ciudad a través de un significativo reclamo como “el río que los une”. Los resultados de esta convocatoria dieron lugar a una importante confluencia de trabajos en donde una mayoría de las propuestas apostaban por integrar el Río en la Ciudad, resultando ganadora la propuesta que tuve la suerte de dirigir, junto con un amplio equipo técnico, en donde demostrábamos que la viabilidad hidráulica del Río se basaba en la propia gestión para la cual fue construida la presa de El Limonero y que en consecuencia posibilitaba también integrar urbanísticamente el Río y la Ciudad.

La operación del Río Guadalmedina es, sin lugar a dudas, la más importante asignatura pendiente de la ciudad de Málaga. No se puede simplificar sus soluciones mediante propuestas tan débiles e ineficaces como los efímeros itinerarios peatonales o bicis por su cauce, o bien las  artificiales “plazas-puente” para salvar desesperadamente la continuidad urbana de la ciudad por encima o al margen del Río y no “con el Río”. Y todo ello, ante la continua amenaza de quienes tienen las competencias sobre su cauce que quizás esté más motivada por razones de mantener el control administrativo sobre dicho espacio que la del reconocimiento hidráulico que la evidencia les llevaría a la comprensión urbana de la inevitable integración del Río con la Ciudad. Esta integración aportaría importantes mejoras no solo en las condiciones urbanas de sus deteriorados bordes del río, posibilitando sustituir las actuales muros injustificados de defensa del río por laderas ajardinadas de conexión paisajística con su cauce, conformando el mayor parque de la ciudad con una dimensión de diez veces mayor que la aportación que el Marqués de Larios con su realización del actual Parque de la Ciudad realizara a principios del siglo XX, sino que además se resolverían graves problemas viarios y de transporte público en sus ejes norte-sur, e incluso peatonalizaciones del Centro Histórico que sin esta actuación sería muy difícil entender ni lograr el acierto adecuado de los mismos. Y respecto al equilibrio entre inversión y repercusión social, es donde alcanzaría su mayor atractivo al suponer económicamente la realización de esta actuación menos del diez por ciento del valor de la operación del Metro en Málaga, aportando la importante rentabilidad social que producirían las necesarias reformas urbanísticas que requiere la ciudad, incluso para mejorar su tráfico y urbanidad, y la creación del mayor y más importante espacio público colectivo en toda su historia. La solución de concretar las bases para la redacción de un Plan Especial, que recogiera el contenido de aquel Concurso de Ideas para desarrollarlo administrativamente, podría ser una adecuada salida a esta situación sin tener que seguir planteando la continua amenaza del río como excusa para no actuar en esa urgente y necesaria integración Río Guadalmedina con su Ciudad de Málaga.

 

José Seguí Pérez.

Arquitecto.

El Teatro Cervantes, en el 30 Aniversario de su rehabilitación.

Publicado en 14 noviembre, 2016, por en General.

teatro_cervante_01Han pasado ya treinta años desde que el Ayuntamiento de Málaga, en la figura de su Alcalde D. Pedro Aparicio, tomaba la decisión de reecatar de sus ruinas y olvido el “Teatro Cervantes” como principal baluarte de la cultura musical de la ciudad, iniciada por sus antecesores teatros del “Corral de Comedias”, “Teatro Cómico” o “Teatro Principal” de los siglos XVI y XVII.  Esta importante iniciativa cultural del Teatro Cervantes promovida por una culta burguesía reunidos a través de la “Comisión de Teatros”, encargaba al Arquitecto Gerónimo Cuervo el proyecto y al pintor Bernardo Ferrándiz las pinturas de su techo principal, inaugurándose en un acto solemne el 17 de diciembre de 1870 con la sinfonía de “Guillermo Tell” de Gioachiamo Rossini. Tuvo que ser en el periodo de la transición democrática del país cuando la Dirección General de Arquitectura del entonces Ministerio de Obras Públicas incluye, a petición del Excelentísimo Ayuntamiento de Málaga, en sus programas nacionales de Rehabilitación Teatral esta iniciativa encargando al Arquitecto José Seguí Pérez las obras de Rehabilitación, que fueron inauguradas por S.M. la Reina Sofía el 6 de abril de 1987 con un concierto de la Orquesta Sinfónica de Málaga con la pieza de “La Creación” de Joseph Haydn.

cervantes_interiorSirvan estas breves notas históricas para resaltar la importancia que tuvo este importante Teatro Cervantes no solo en la cultura de la ciudad, sino también en lo que ha representado en la formación musical de sus ciudadanos y en el auge del desarrollo cultural que iría a significar en la Málaga actual. Sin embargo hay otro aspecto que desearía destacar en este recordatorio, que como decía el entonces Alcalde D. Pedro Aparicio “un teatro es una ciudad con alas, es mucho más que un soporte físico para la emoción… es, teatro-cervantes-0por sí solo, la misma emoción”. Y a esa emoción se incorporaron una serie de personas que trabajaron incansablemente no solo para la adquisición municipal del edificio el 14 de enero de 1984, sino también en su completa rehabilitación y difícil gestión posterior en poner en marcha este importante e histórico proyecto. Y con esta emoción emprendimos los trabajos de la rehabilitación del Teatro, con un excepcional equipo técnico y empresarial. Se recuperaron todos los decorados originales del interior y su magnífica caja escénica muy deteriorada por el abandono que había sufrido el edificio, rehabilitando sus mobiliarios e incorporando nuevos diseños (de los que aún quedan las lámparas del techo del vestíbulo de acceso), así como una labor muy investigada de los colores de sus fachadas que fueron inicialmente de cales con cenizas semejantes a un “gris perla” que imitaba la piedra se sus sillerías de mortero en sus fachada (desgraciadamente modificado hoy su color con unas vulgares cales buscando sus tonos “albero” inexistentes en nuestra ciudad), y restauración de todos sus elementos pictóricos,…, destacando también la intervención urbana por incorporar al edificio del Teatro de unos espacios públicos que conformarían la actual “Plaza del Teatro”, que frontalmente y lateralmente le sirven del soporte urbano que requería este excepcional edificio demasiado ahogado entonces en la trama urbana en dónde se situaba.

teatro_cervante_04Pero también convendría recordar que aquella rehabilitación del Teatro supuso el inicio de la más importante renovación urbana y cultural que ha tenido la ciudad desde final del siglo XIX. De esta manera, el Teatro Cervantes se convierte en ese eslabón histórico de enlace y unión entre las dos etapas de mayor esplendor urbano de la ciudad, que son coincidentes con la inauguración del Teatro a final del siglo XIX y su reapertura en el inicio democrático del país a final del siglo XX. Y ese puente de unión que ha supuesto el Teatro Cervantes entre ambos momentos históricos, se refleja también en la emoción ilusionante que antes comentábamos. Por ello, el Teatro además de rehabilitación arquitectónica fue también renovación urbana y social. Se potenció los espacios públicos colindantes con la citada “Plaza del Teatro” añadiendo el cuerpo lateral donde antes quedaba inacabado en unas medianeras. Estas acciones urbanas tuvieron una inmediata y eficaz repercusión en la cualificación de un sector de la
ciudad que sufría un profundo deterioro físico y social. Fruto de estas intervenciones, vendría posteriormente la construcción del Mercado de la Merced, la reordenación de la Plaza de la Merced y sus fachadas, la reactivación comercial de sus calles colindantes hasta su permeabilidad con Plaza Uncibay, Calle Granada, Larios…, cualificando sustancialmente la urbanidad de estos sectores. Pero además, esta pionera acción pública rehabilitadora del Teatro Cervantes supuso también la antesala y el primer eslabón de una espectacular cadena de nuevas acciones que han convertido actualmente a nuestra ciudad en una referencia cultural nacional e internacional de indiscutible importancia.

     

José Seguí Pérez. Arquitecto.

La Torre del Puerto: entre la nostalgia y la modernidad de la ciudad

Publicado en 9 noviembre, 2016, por en General.

planeamiento-ciudad3Actualmente parece que el debate y la reflexión sobre la construcción de la ciudad se mueve entre la complejidad contradictoria de la legislación urbanística que con frecuencia se olvida de la realidad de la ciudad, y en consecuencia de las tendencias que genera un cierto puritanismo académico que se rige con principios teóricos muy alejados también de dicha realidad urbana. De esta manera, parece que la modernización (o lo que denominamos “modernidad”) de la ciudad ha quedado reducida exclusivamente al análisis de ese pasado nostálgico, estático y museístico, sin ningún interés por profundizar en el rigor transformador con el que se conformó dicho pasado. Por esta razón, parece que los debates de las intervenciones en la ciudad se han convertido actualmente en continuas nostalgias incapaces de entender cómo se conformó ese pasado, lo cual no deja de ser algo confuso y peligroso para el desarrollo futuro de la ciudad.

5863054285_a8502af280_oHabría que recordar como en el Renacimiento surge un movimiento renovador de la ciudad desde el conocimiento de la antigüedad heredada, teniendo que admitir que no ha habido otro momento histórico en el que no se haya estudiado tanto la antigüedad y al mismo tiempo no se haya intervenido también tanto sobre ella. Esa condición de “hacer ciudad” va innatamente unida a la acción de transformarla en donde ambos objetivos sintetizan su acción de “hacer” como intervención, y “ciudad” como conocimiento y consolidación de su condición urbana a través de esas intervenciones, y en donde el “conocimiento” sería base de la acción y la “acción proyectual” la consecuencia de la misma. Habría que reconocer también que no se podrían haber realizado en nuestra ciudad operaciones de tanta importancia para su transformación sin estos criterios tan alejados de los que se proclaman desde dichas posturas nostálgicas conservacionistas. La apertura de la Calle Larios que plantea Joaquín de Rucoba y construye Eduardo Strachan, así como otras muchas intervenciones que han conformado la mejor imagen urbana de nuestra ciudad, obedecen más a los citados criterios renacentistas que al conservacionismo academicista que desde su cómoda posición contempla la ciudad como algo inamovible para no perder su poder científico sobre ella. Y también ocurre con la mejor referencia de Torre de “La Equitativa” en nuestra ciudad, con su magnífico basamento de Blanco Soler, que incluso actualmente está protegida arquitectónicamente por su adecuada posición respecto al eje de Calle Larios y su referencia visual en el paisaje  urbano de la ciudad, a pesar de que tuvo en su momento una importante contestación.

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Es evidente que la edificación en altura se conforma como una excepcionalidad que se justifica por el uso y su posición respecto a su entorno urbano y paisajístico. Por ello son desde estas reflexiones en donde se debería introducir el debate de la propuesta de la Torre del Hotel del Puerto, entendiendo esta intervención desde su capacidad en potenciar y consolidar la incorporación del espacio portuario a la ciudad como una nueva “centralidad” de importantes ofertas comerciales y turísticas ya iniciadas en el Muelle 1 y 2; y por otro lado, si nos referimos a sus impactos visuales, no es menos sorprendente que aun no seamos conscientes de la presencia de las “torres adosadas” de “La Malagueta” que conforman el peor y más impresentable perfil del borde marítimo de la ciudad que aparece como la primera imagen urbana que recibe el visitante de cruceros que accede a nuestra ciudad desde el mar, o la ubicación de la propuesta respecto a los grandes elementos portuarios, o su relación con las importantes escalas de los grandes cruceros…, sin olvidar lógicamente unas características arquitectónicas cuyos diseños han intentado integrarse de manera sutil, huyendo de grandilocuencias formales, en ese perfil marítimo al que se referencia y justifica su dimensión y escala.

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Respecto a los procesos del control administrativo hay que recordar que intervienen todas las administraciones locales, portuaria, y estatales incluyendo el Consejo de Ministros del Gobierno Central, que aportan las suficientes garantías para el control ineludible del mismo como ningún otro proyecto de la ciudad pueda tener. Por otro lado, hablar de otras oportunidades como de un Auditorio sería volver a plantear importantes recursos públicos que creo que no se justificarían por el orden de prioridad que actualmente exige la realidad social de la ciudad, cuyas demandas colectivas exigen justificar de manera también más amplia para evitar los despilfarros de otras épocas limitados a un sector demasiado reducido de la sociedad. Finalmente, el acceso al suelo público a través de Concursos de Concesión temporal del mismo, es un acto reglado que al menos evita la especulación del mismo y garantiza el rigor de que el factor del beneficio privado se supedita exclusivamente al esfuerzo económico de la inversión, recibiendo la administración no sólo el beneficio del suelo sino también de la futura reversión de lo que allí se construya, y ello no deja de ser un procedimiento mucho más transparente que las que requieren calificaciones del suelo privado.

EL “TALLER DE PAISAJE” Y EL PGOU-83 DE MALAGA

Publicado en 24 octubre, 2016, por en General.

taller_geometria_digital_jose_segui_1Dentro de la convocatoria del “VIII Taller Internacional de Paisaje”, que con el título de “Málaga Interrotta” se celebró en el Auditorio del Museo Picasso de Málaga el mes de Octubre de 2.016, se incluía la exposición del Plan General de Ordenación Urbana de 1.983 de Málaga, a cargo de sus autores los arquitectos Damián Quero, Salvador Moreno y Jose Seguí, que junto con un amplio equipo técnico local (los ingenieros José Gómez Ordoñez y Carlos Miró , el economista Vicente Seguí, el abogado Álvaro García…) y el asesoramiento del arquitecto Manuel Solá- Morales , supuso un importante punto de inflexión urbanística en la ciudad, obteniendo el Premio Nacional de Urbanismo concedido por el Gobierno Central.

Para encontrar algunas razones y entender cómo se gestó el Plan del 83, tendríamos que constatar que no fue por un encargo administrativo clásico de trabajo profesional. El mundo y los acontecimientos importantes no suelen ser productos de la casualidad sino de la “causalidad”. Es una hipótesis muy bien desarrollada en el libro de “Las nueve revelaciones” de James Redfiel que en 1.993 desarrollaba su novela basada en la teoría de que la vida de las personas y sus acontecimientos se producen por las “causalidades” y que a través de ellas, y no del azar de la casualidad, se concatenan sus acontecimientos que en su libertad de acción se van uniendo hasta convertirse en la realidad buscada.

taller_geometria_digital_jose_segui_2Es aquí donde creo radica una de las principales claves del plan, y que precisamente lo hace singular tanto en su concepción inicial como en su desarrollo futuro, cuyo proceso de redacción tuvo la lógica de los momentos históricos en los que se concibió con el  antecedente del Plan Trinidad-Perchel de 1.975, ó las conexiones con el Laboratorio de Urbanismo de M. Solá Morales en 1.971 que lo enlazaría con las corrientes más innovadoras de la  urbanística española y sus conexiones italianas. Y por otro lado, y no menos importante, la causalidad de las coincidencias de un gobierno político municipal, en aquellos primeros años de la democracia , al asumir el discurso técnico del Plan en su propio discurso político como una acción conjunta que fue la base fundamental del éxito del Plan. Con estos ingredientes políticos- técnicos, se fue conformando un equipo que compartíamos tres aspectos fundamentales en la redacción del Plan: los conceptos, el conocimiento y la concreción del proyecto, que si bien iban a recoger las entonces herencias teóricas de Venutti, Gregotti, Rossi… y las referencias proyectuales de Rob Krier, Luigui Carvallati, Alvaro Siza… ó la importante presencia de Manuel Solá Morales, no deja de aplicarlas a esa realidad urbanística heredada sin obviar la necesaria conexión con los Planes Generales anteriores, destacando el Plan General de González Edo de 1.950 que se convirtió en nuestra más cercana referencia histórica, y sin que ello supusieran referencias estáticas sino muy por el contrario dinámicas sobre las que sobreponer y reinterpretar desde la modernidad actual la solución de los nuevos problemas que nos exigía la ciudad heredada.

taller_geometria_digital_jose_segui_3Desde esta hipótesis habría que entender las muchas actuaciones que se desarrollaron en su escala urbana, como el Litoral Oeste, Teatinos, la Universidad, la reinterpretación de los Planes Parciales, la ciudad consolidada, el Casco Histórico, los nuevos centros de producción como el Parque Tecnológico, el viario medio, los equipamientos…, pero también en su escala metropolitana como las ampliaciones de las Estación de Ferrocarril, Puerto, Aeropuerto, nuevas Autovías de Circunvalación…

Sin embargo fue la escala urbana la que principalmente dilucidó y se ordenó desde aquellas herencias históricas recibidas, reinterpretadas siempre desde el conocimiento de la ciudad precisamente para hacer realidad todas las propuestas que allí planteamos, convirtiéndose en el principal objetivo del PGOU-83 y en su mejor referencia urbanística en la manera de “hacer ciudad”.

taller_geometria_digital_jose_segui_4En este sentido, destacar la importancia que tuvo no sólo el conocimiento de la ciudad, con su pasado y presente re descubriendo y analizando todos los documentos urbanísticos que habían incidido en la construcción de la ciudad, sino también la concreción de sus soluciones a través del dibujo como acción proyectual para poder conectar tanto con nuestros interlocutores políticos como ciudadanos en las exposiciones publicas principalmente del Avance. Es importante resaltar que el dibujo tuvo en el PGOU 83 su importancia y legitimidad como autentico base del proyecto a la escala urbana del Plan. No se dibujaba para reflejar imágenes edilicias, sino que el dibujo nacía desde su concepción inicial como discusión colectiva del equipo para hacerse realidad en la futura gestión, y desde su capacidad de comunicación para poder transmitir a la ciudadanía y ser entendible en aquello que en su deseo podían llegar a  imaginar de cómo podría ser “su” ciudad futura que iban a recibir del documento del PGOU 83.

ANTEQUERA Y SUS DÓLMENES

Publicado en 3 agosto, 2016, por en Sin categoría.

El reconocimiento de los Dólmenes de Antequera como “Patrimonio de la Humanidad”, tiene una vital importancia porque revierte también en el “paisaje territorial” que provocó dicha construcción en su entorno colindante del Torcal y principalmente en la “Peña de los Enamorados”, desde donde habría que entender también la presencia de los Dólmenes en su relación no sólo con la “escala urbana” de la ciudad sino principalmente con su “escala territorial”. La importancia del “lugar” en donde se ubica la ciudad, entre el fértil Valle de la Vega y la espectacular Sierra del Torcal, confieren a Antequera esa consolidación de “ciudad de encuentros” que se constituye en su principal y más atractiva característica. No fue una casualidad que la salida del Sol desde el emblemático y mágico hito de la “Peña de los Enamorados”, frontera entre el valle y la montaña, señalara el “lugar” elegido para instaurar sus más antiguos vestigios de existencia con los importantes monumentos megalíticos de los Dólmenes de Antequera. Y tampoco es casual, que los diferentes desarrollos de la ciudad se hayan venido apoyando sobre este abstracto y mágico eje definido por aquel rayo de Sol naciente desde su principal hito paisajístico de la “Peña de los Enamorados” siguiendo con una sorprendente exactitud la también mágica directriz marcada por dicho eje, y sin que a lo largo de más de cinco mil años el enclave de los dólmenes se hubieran dejado de usarse hasta la actualidad como enterramientos sagrados de sus pobladores. Son precisamente estas características las que habría que destacar como excepcionales y únicas en la cultura mundial megalítica.

Este acontecimiento “territorial” de la presencia del Conjunto de los Dólmenes de Manga, Viera y del Romeral, fue ampliamente desarrollada en la primera revisión del Plan General de Ordenación de Antequera de 1996 (especialmente en su “Libro del Avance” de julio de 1993), en donde a modo de introducción general se indicaba que “fue en un solsticio del cuarto milenio antes de la era cristiana, cuando el dios Sol salió por Antequera a través de la gran Peña señalando el “lugar” donde se asentaría la ciudad. Durante cientos de ciclos, las gentes de los pueblos y clanes allí reunidos habían peregrinado a aquel lugar para celebrar, en su noche más corta, el rito de la renovación de la Tierra y a presenciar el despertar del Titán. Pero aquel amanecer significaba no solo la renovada consagración del “sitio”, sino la primera instauración del Gran Templo dolménico construido en aquel lugar. Templo y morada de los que viajan, como el Sol, de la luz del día a la oscuridad de la noche, del calor de la vida al frío de la muerte. Por fin, y precedido por miles de alientos contenidos, la luz salió de la boca del “Dormido” (para los mayores, o de los “Enamorados” para los jóvenes, o del “Indio” para los niños) y en un solo rayo instantáneo iluminó el interior de la gran obra del Hombre. Los pueblos y clanes quedaron sobrecogidos por tal maravilla. La obra de los Hijos de la Tierra quedaba marca para siempre por la Luz del Dios Sol. El trabajo ordenado y paciente de cientos de ellos a lo largo de tantos ciclos, quedaba por fin recompensado con la exacta presencia del Sol en el lugar señalado…”.

Esta característica “territorial y paisajística” del Conjunto de los Dólmenes en su relación con la Peña de los Enamorados, y las consecuencias ancestrales de su capacidad de ubicar no sólo la ciudad sino también las trazas territoriales de sus principales infraestructuras, es un hecho que las distingue y aporta una excepcional singularidad a cualquier otra referencia mundial. Por ello, destacar esta singular y mágica posición de los Dólmenes respecto a su territorio y a las referencias geográficas en su relación con mágicos elementos meteorológicos del Sol, constituyen a mi entender una de las más importantes características que aportan los Dólmenes de Antequera a su historia y a la cultura mundial en la que se acaba de reconocer. Y por ello, ya en 1993 en el documento del “Libro del Avance” de la Revisión del Plan General de Antequera se destacaba esta excepcional característica de los Dólmenes en el entendimiento no solo “urbano” sino también “territorial” de la Ciudad de Antequera. Precisamente puedan suponer estas características tan excepcionales de la existencia de los Dólmenes, las que nos sugiera entender la Ciudad de Antequera más que una ciudad cerrada como un ilusionante “territorio”. La contemporaneidad de la ciudad se encuentra precisamente en la realidad de su territorio, en la superación respetuosa de la influencia competitiva de la ciudad histórica integrándola en un continuo proyecto de futuro. Y de aquí el reconocimiento de la modernidad conceptual que aportan la presencia de los Dólmenes, al haber sido el principio y referencia del desarrollo urbano de una ciudad y de la ordenación de su territorio.

Queda ahora una asignatura pendiente en este reconocimiento de “Patrimonio de la Humanidad” por parte de la UNESCO, que sería precisamente recomponer esta idea de la relación de los Dólmenes con el paisaje urbano y territorial que fue la “razón y ser” de su existencia. Y ello pasa por recomponer su “paisaje” relacional con esos elementos geográficos de las escalas urbanas y territoriales de la Ciudad de Antequera, y también por reconducir aquella desgraciada actuación de la edificación museística colindante que no tuvo en consideración estas reflexiones. Ahora podría ser una buena excusa para derruir su excesiva escala construida y adecuarla a ese “vacío paisajístico” que exige el recinto monumental de los Dólmenes para establecer este necesario diálogo con el paisaje urbano y territorial al que precisamente dio lugar su existencia.

José Seguí Pérez. Arquitecto.

ANTEQUERA

Imágenes del “Libro del Avance” del PGO de Antequera 

 de 1996, planteando la acción de los Dólmenes en las  

 escalasurbanas y territoriales de la Ciudad.

A PROPOSITO DEL DEBATE SOBRE EL SOLAR DE REPSOL, EN MALAGA

Publicado en 16 junio, 2016, por en General.

Ocurre con cierta frecuencia en los debates sobre la ciudad, que  inicialmente suelen aflorar con manifiesta virulencia las posiciones ó tendencias más extremas sobre la cuestión a debatir, como si tales soluciones necesariamente tuvieran que estar ineludiblemente ligados a uno u otro extremo. Y también es interesante observar como ambas posiciones, desde sus extremas tendencias, buscan su justificación apoyándose en ese criterio del “interés general” en donde también  ambas se intentan legitimar. Algo parece que falla cuando dichos extremos invocan el mismo concepto del “interés general” como legitimación de unos contenidos aparentemente reducidos a los propios intereses de dichas organizadas iniciativas, y tan al margen de la amplia banda que queda entre ambas.

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Suelo de los antiguos depósitos de Repsol

Si entendemos que el “interés general” debería estar representado por toda la ciudadanía que  de manera colectiva usa y habita la ciudad, no parece que estas pudieran encontrarse plenamente representadas en las limitadas posiciones que de manera insistente ofrecen dichas tendencias antagónicas, aunque una se apoye en la oficialidad de los procesos administrativos que reduce el interés general  a los costos económicos por desmontar discutibles conceptos de “modernidad” a través exclusivamente de modelos edificatorios al margen de la ciudad, o de bien intencionados movimientos participativos que arriman su particular solución al otro extremo del “vacío” delimitando con ello su particular objetivo pero no el general de la ciudad.

 Todo ello nos llevaría a poner en razonable duda la validez de sus contenidos respecto al tan anunciado “interés general” de ambas iniciativas, porque en el primer caso emergen desde el corporativismo político que actualmente nuestro necesario pero imperfecto sistema democrático lo ha alejado tanto del pluralismo social, convirtiéndolos en intereses organizados al margen del interés colectivo de la ciudad; y en el segundo caso, porque los procesos participativos no proporcionan una igualdad de oportunidades a la totalidad de las posibles y diferentes tendencias de toda su ciudadanía, convirtiéndolo también en limitadas soluciones que responden exclusivamente a sus particulares intereses enmascarando una limitada representividad social y no colectiva de toda la ciudad. En este sentido, el tan manoseado “interés general” debería estar legitimado en todo caso desde el análisis plural de todas las posibles alternativas, concretando aquellas que se integren más adecuadamente en la estructura de la ciudad entendida como un “espacio de consenso colectivo”.

Como referencia similar, y para comprender lo que estamos exponiendo, el caso de la ordenación del Río Guadalmedina también tuvo un largo proceso de debate durante muchos años que estuvo centrado exclusivamente entre sus dos extremos conceptuales, el de plantear una solución de “embovedado” que negaba la identidad de este importante elemento histórico de la ciudad, o el del “ajardinamiento” de su cauce como única solución alternativa a la anterior. En esta continua disquisición de cómo actuar en su cauce entre “embovedarlo” o “ajardinarlo”, como intereses conceptuales contrapuestos y extremos, se obviaban otras posibles opciones como eran sus oportunidades urbanas de integrarse en la ciudad sin negar su condición fluvial ni tampoco la realidad urbana de la ciudad desde dónde había que reinterpretarlo y entender esa relación “río-ciudad”. Encontrar una diversidad de opciones y alternativas mediante un Concurso abierto, que pudiera abrir otras posibles y variadas soluciones, sirvieron de base para posibilitar la participación colectiva y la racionalidad de las decisiones.

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Propuesta Oficial de torres.

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Propuesta participativa de Parque Público.

No habría que olvidar que la planificación urbana tiene una componente no sólo “artística” en cuanto a las adecuadas “formas y usos de su ordenación, sino también “científica” que racionaliza en su diversidad  de opciones las “pruebas” de su validez dentro de la estructura general de la ciudad, y en definitiva del consenso colectivo de la misma,  para definir su “interés general” que mucho tiene que ver en su capacidad de llegar a desvelar la opacidad de los problemas y hacerlos entendibles colectivamente con su diversidad de opciones para posibilitar y racionalizar las alternativas en lo que los ciudadanos imaginan en su ansia liberadora que tales cosas han de ser.

Por tanto, y al igual que ocurrió para el caso del Río Guadalmedina , el Concurso Publico podría ser el instrumento  adecuado para encontrar esta diversidad de opciones que nos ofrece esta importante pieza del solar de RENFE,  y en consecuencia poder realizar el análisis de la pluralidad de soluciones que posibiliten una acertada decisión más “demostrable” urbanísticamente para poder representar legítimamente ese deseado “interés general”, que si bien afectará de manera desigual a esa sociedad diversificada e inestable en que se constituye la ciudad, tendrá la virtud de estabilizarla desde su más amplia y acertada repercusión en la ordenación general de la ciudad y no en la de un determinado sector al margen de la misma .

 

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Un concurso público para integrar en la estructura de la ciudad.

 

Jose Seguí Pérez. Arquitecto.

EL NUEVO PUERTO DE MARBELLA “LA BAJADILLA”: UN RETO PARA LA CIUDAD.

Publicado en 5 mayo, 2016, por en General.

Cuando nos presentamos al Concurso Internacional que convocó en el 2.010 la Agencia Pública de Puertos de la Junta de Andalucía, estábamos convencidos de que esta operación suponía para Marbella un importante reto para su futuro desarrollo urbanístico.En base a esta expectativa, afrontamos el Concurso (Jose Seguí como el principal arquitecto y con la colaboración de las Ingenierías de “Berenguer Ingenieros “ y “Axel Logis”), teniendo en consideración esta hipótesis urbanística de crear una importante conexión y vinculación con la Ciudad de Marbella como principal objetivo del diseño de nuestra propuesta que presentamos al citado Concurso. En este sentido, la operación de ampliación del actual “Puerto de la Bajadilla” era para nosotros una importante ocasión, y un atractivo reto, para convertirse también en un oportuno pretexto para definir y potenciar al desarrollo urbanístico de la ciudad de Marbella por su Sector Este, al igual que “Puerto Banús” lo supuso en su día para el sector Oeste en S. Pedro de Alcántara.

Por tanto , acudimos al Concurso planteándonos una propuesta con mayor alcance urbanístico que la simple operación de ampliación del antiguo Puerto de Pescadores de “La Bajadilla”, para convertirlo en un potente “Puerto Turístico” que pudiera suponer no sólo el necesario y atractivo desarrollo de Marbella por su Litoral Este (equilibrando el que provocó “Puerto Banús” en su Litoral Oeste), sino también para toda la conurbación de la “Costa del Sol”, actualmente ya convertida en una auténtica “Ciudad del Sol” que requiere de estos importantes y potentes equipamientos para que sean capaces de estructurar esta “ciudad turística” de escala territorial en que se nos ha convertido la “Costa del Sol”.

Es cierto que todo el tiempo transcurrido después del fallo del Concurso (que tuvimos la suerte de ganar con nuestro proyecto), ha estado repleto de complejas incertidumbres en cuanto a las capacidades empresariales y financieras del concesionario. Y también podríamos afirmar, que nunca dejamos de “empujar” y buscar alternativas para salvaguardar esta Concesión que habíamos conseguido ganando el citado Concurso, por lo que suponía de importante compromiso con la propia Ciudad de Marbella en llevar a buen fin este Proyecto del Puerto de la “Bajadilla” que tanta ilusión y expectativas había provocado tanto en sus ciudadanos como en sus responsables políticos. Por ello, y a pesar de las muchas y difíciles complicaciones que sufrimos en su puesta en marcha, se trabajó incansablemente en defender esta Concesión realizando cuantas acciones fueran necesarias para conservar la vigencia administrativa de la misma y, principalmente, para buscar una alternativa operativa capaz de hacerla realidad.

Fruto de este esforzado trabajo colectivo, el nuevo Puerto Turístico de la “LA BAJADILLA” (como me ha gustado y he deseado siempre llamarlo), debería hacerse realidad en un tiempo prudencial, que sea capaz de ofrecer este importante equipamiento turístico para el disfrute de toda la Ciudad de Marbella y su Costa del Sol y convertirse en una referencia nacional e internacional para potenciar el turismo de “calidad” al que debería aspirar legítimamente este importante territorio turístico ya convertido actualmente en una auténtica “Ciudad del Sol”.

Jose Seguí Pérez. Arquitecto

LA REHABILITACIÓN DEL “HOTEL MIRAMAR” EN MÁLAGA

Publicado en 12 marzo, 2016, por en General.

El edificio del Hotel Miramar fue proyectado originalmente por el Arquitecto malagueño Fernando Guerrero Strachan, con el uso específico de Hotel para aquella importante burguesía industrial malagueña de mediados del XIX y principios del pasado siglo XX. Su diseño y ejecución coinciden tanto con los grandes acontecimientos de la Exposición Universal Iberoamericana de Sevilla en 1929 y las tendencias regionalistas que definieron la arquitectura de Aníbal González, como también con la Exposición Internacional de Barcelona en el mismo año recogiendo los movimientos modernistas que arquitectos como Elías Rogent, Lluis Domenech, Josep Puig, Enric Sagnier… desarrollaron de la mano de quien fue su precursor Antoni Gaudí, como consecuencia de la Revolución Industrial y los avances tecnológicos que aportaron en el arte de construir de finales del XIX.

Es importante reseñar estos acontecimientos para entender la razón de ser de uno de los más importantes edificios de la ciudad, y quizás el que refleja con mayor claridad la cultura arquitectónica de aquellos importantes momentos históricos. La industria de las ferrerías en Málaga, destacando “La Constancia” promovida por Manuel Agustín Heredia en 1833, y otras iniciativas industriales de aquella potente burguesía local como la del Marqués de Larios, Loring, Crooke, Huelin, Gross… que de la mano política de Cánovas del Castillo y del impulso económico del Banco de Málaga que a tal efecto crean, consiguen transformar profundamente la ciudad tanto en sus aspectos económicos como urbanísticos.

La construcción del magnífico edificio del Hotel Miramar es reflejo de toda esta importante herencia cultural, arquitectónica y tecnológica, que fue fiel reflejo de aquella etapa tan brillante de la ciudad de Málaga y su potente burguesía industrial, pero coincidente también con el principio de la profunda crisis de la primera década del XX al decaer la actividad de dichas industrias y la aparición de la plaga de la filoxera que acabó con el importante cultivo del viñedo en la comarca y, en consecuencia, con el desarrollo económico de la misma.

El edificio del Hotel Miramar, según el proyecto original de Fernando Guerrero Strachan y las decoraciones pictóricas del artista local Enrique Jaraba, recoge los mejores momentos de los citados antecedentes históricos. La influencia de la tendencia modernista que se detecta en la individualización de sus volúmenes y cubiertas a distintas alturas, con los paneles de “trencadís” de azulejos blancos y azules en sus fachadas combinadas con las policromías de sus grandes aleros con sus jarrones y azulejería en cerámicas mediterráneas, así como los paramentos de color con las pilastras almohadilladas dentro de un orden geométrico de limpios huecos que conforman la moderna composición de su fachada, le confieren al edificio una indudable línea modernista superadora de aquellos otros estilos regionalistas que localmente imperaban en la época.

En su interior, un majestuoso espacio central con su imponente cubrición acristalada se convierte en la rótula del orden geométrico de su planta cuadrada de distribución a través del cual se desarrolla toda la perfecta geometría de sus espacios interiores de salones y habitaciones. Finalmente, sería importante destacar la innovación tecnológica que aporta su estructura metálica roblonada que se realiza en las ferrerías de “La Constancia” y que se conforman en toda una lección de ingeniería estructural para desarrollar los difíciles problemas de las grandes luces de sus salones y el magnífico lucernario roblonado de su espacio central.

El Hotel, que inicialmente se denominó “Príncipe de Asturias”, es inaugurado por los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el año 1926. Durante la Guerra Civil, de 1936 a 1939, se convierte en Hospital, para posteriormente en 1939 recuperar su actividad hotelera con el actual nombre de “Hotel Miramar” hasta 1967 en que se produce el cierre de sus instalaciones. Es en 1987 cuando se transforma en Palacio de Justicia, mediante una discutible actuación de obras que modifica sustancialmente sus órdenes arquitectónicos y decoraciones interiores, así como los magníficos jardines de su Fachada Sur al mar. En octubre del año 2007, la Consejería de Hacienda y la de Turismo de la Junta de Andalucía convocan un Concurso Público para retornar el edificio a su uso inicial de Hotel, una vez finalizada la actividad de Palacio de Justicia que interrumpió su uso histórico hotelero. El concurso del proyecto hotelero y arquitectónico es ganado por la cadena hotelera de “Hoteles Santos”, siendo el proyecto redactado por “Estudio Seguí”.

Podríamos afirmar que el Hotel Miramar de Málaga fue y será “algo más” que un Hotel. Rehabilitar este edificio para uso hotelero es recuperar una importante página de la historia de la ciudad. El Hotel Miramar fue testigo de la más brillante etapa industrial y económica de la ciudad, protagonizada por una culta burguesía local que supo aportar a la ciudad sus más importantes innovaciones urbanísticas y arquitectónicas. Fue también el lugar de encuentros de los muchos ilustres visitantes nacionales e internacionales que acudieron a la ciudad a través de estas instalaciones hoteleras, convirtiéndose en centro de los grandes acontecimientos sociales que la ciudad vivió en aquella importante época. La habilidad espacial en la disposición de los grandes salones para eventos alrededor del espacio central, resolviendo sus grandes luces con originales soluciones de estructuras metálicas espaciales, y la decoración basada en motivos ornamentales florales con figuras adosadas en molduras y cerámica con sus pinturas en cornisas y rejas de hierro forjado en balconeras, denotan su identificación con aquellas referencias modernistas que comentábamos anteriormente. No es una casualidad que la rehabilitación y recuperación de su uso hotelero coincida con otro nuevo renacer de la ciudad actual con sus renovadas aspiraciones de capitalidad turística y económica del Sur de España, en donde sus grandes actuaciones culturales y transformaciones urbanas la han convertido en la referencia obligada del turismo nacional e internacional.

 

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© Jose Segui Arquitecto