ANTEQUERA Y SUS DÓLMENES

Publicado en 3 agosto, 2016, por en Sin categoría.

El reconocimiento de los Dólmenes de Antequera como “Patrimonio de la Humanidad”, tiene una vital importancia porque revierte también en el “paisaje territorial” que provocó dicha construcción en su entorno colindante del Torcal y principalmente en la “Peña de los Enamorados”, desde donde habría que entender también la presencia de los Dólmenes en su relación no sólo con la “escala urbana” de la ciudad sino principalmente con su “escala territorial”. La importancia del “lugar” en donde se ubica la ciudad, entre el fértil Valle de la Vega y la espectacular Sierra del Torcal, confieren a Antequera esa consolidación de “ciudad de encuentros” que se constituye en su principal y más atractiva característica. No fue una casualidad que la salida del Sol desde el emblemático y mágico hito de la “Peña de los Enamorados”, frontera entre el valle y la montaña, señalara el “lugar” elegido para instaurar sus más antiguos vestigios de existencia con los importantes monumentos megalíticos de los Dólmenes de Antequera. Y tampoco es casual, que los diferentes desarrollos de la ciudad se hayan venido apoyando sobre este abstracto y mágico eje definido por aquel rayo de Sol naciente desde su principal hito paisajístico de la “Peña de los Enamorados” siguiendo con una sorprendente exactitud la también mágica directriz marcada por dicho eje, y sin que a lo largo de más de cinco mil años el enclave de los dólmenes se hubieran dejado de usarse hasta la actualidad como enterramientos sagrados de sus pobladores. Son precisamente estas características las que habría que destacar como excepcionales y únicas en la cultura mundial megalítica.

Este acontecimiento “territorial” de la presencia del Conjunto de los Dólmenes de Manga, Viera y del Romeral, fue ampliamente desarrollada en la primera revisión del Plan General de Ordenación de Antequera de 1996 (especialmente en su “Libro del Avance” de julio de 1993), en donde a modo de introducción general se indicaba que “fue en un solsticio del cuarto milenio antes de la era cristiana, cuando el dios Sol salió por Antequera a través de la gran Peña señalando el “lugar” donde se asentaría la ciudad. Durante cientos de ciclos, las gentes de los pueblos y clanes allí reunidos habían peregrinado a aquel lugar para celebrar, en su noche más corta, el rito de la renovación de la Tierra y a presenciar el despertar del Titán. Pero aquel amanecer significaba no solo la renovada consagración del “sitio”, sino la primera instauración del Gran Templo dolménico construido en aquel lugar. Templo y morada de los que viajan, como el Sol, de la luz del día a la oscuridad de la noche, del calor de la vida al frío de la muerte. Por fin, y precedido por miles de alientos contenidos, la luz salió de la boca del “Dormido” (para los mayores, o de los “Enamorados” para los jóvenes, o del “Indio” para los niños) y en un solo rayo instantáneo iluminó el interior de la gran obra del Hombre. Los pueblos y clanes quedaron sobrecogidos por tal maravilla. La obra de los Hijos de la Tierra quedaba marca para siempre por la Luz del Dios Sol. El trabajo ordenado y paciente de cientos de ellos a lo largo de tantos ciclos, quedaba por fin recompensado con la exacta presencia del Sol en el lugar señalado…”.

Esta característica “territorial y paisajística” del Conjunto de los Dólmenes en su relación con la Peña de los Enamorados, y las consecuencias ancestrales de su capacidad de ubicar no sólo la ciudad sino también las trazas territoriales de sus principales infraestructuras, es un hecho que las distingue y aporta una excepcional singularidad a cualquier otra referencia mundial. Por ello, destacar esta singular y mágica posición de los Dólmenes respecto a su territorio y a las referencias geográficas en su relación con mágicos elementos meteorológicos del Sol, constituyen a mi entender una de las más importantes características que aportan los Dólmenes de Antequera a su historia y a la cultura mundial en la que se acaba de reconocer. Y por ello, ya en 1993 en el documento del “Libro del Avance” de la Revisión del Plan General de Antequera se destacaba esta excepcional característica de los Dólmenes en el entendimiento no solo “urbano” sino también “territorial” de la Ciudad de Antequera. Precisamente puedan suponer estas características tan excepcionales de la existencia de los Dólmenes, las que nos sugiera entender la Ciudad de Antequera más que una ciudad cerrada como un ilusionante “territorio”. La contemporaneidad de la ciudad se encuentra precisamente en la realidad de su territorio, en la superación respetuosa de la influencia competitiva de la ciudad histórica integrándola en un continuo proyecto de futuro. Y de aquí el reconocimiento de la modernidad conceptual que aportan la presencia de los Dólmenes, al haber sido el principio y referencia del desarrollo urbano de una ciudad y de la ordenación de su territorio.

Queda ahora una asignatura pendiente en este reconocimiento de “Patrimonio de la Humanidad” por parte de la UNESCO, que sería precisamente recomponer esta idea de la relación de los Dólmenes con el paisaje urbano y territorial que fue la “razón y ser” de su existencia. Y ello pasa por recomponer su “paisaje” relacional con esos elementos geográficos de las escalas urbanas y territoriales de la Ciudad de Antequera, y también por reconducir aquella desgraciada actuación de la edificación museística colindante que no tuvo en consideración estas reflexiones. Ahora podría ser una buena excusa para derruir su excesiva escala construida y adecuarla a ese “vacío paisajístico” que exige el recinto monumental de los Dólmenes para establecer este necesario diálogo con el paisaje urbano y territorial al que precisamente dio lugar su existencia.

José Seguí Pérez. Arquitecto.

ANTEQUERA

Imágenes del “Libro del Avance” del PGO de Antequera 

 de 1996, planteando la acción de los Dólmenes en las  

 escalasurbanas y territoriales de la Ciudad.

A PROPOSITO DEL DEBATE SOBRE EL SOLAR DE REPSOL, EN MALAGA

Publicado en 16 junio, 2016, por en General.

Ocurre con cierta frecuencia en los debates sobre la ciudad, que  inicialmente suelen aflorar con manifiesta virulencia las posiciones ó tendencias más extremas sobre la cuestión a debatir, como si tales soluciones necesariamente tuvieran que estar ineludiblemente ligados a uno u otro extremo. Y también es interesante observar como ambas posiciones, desde sus extremas tendencias, buscan su justificación apoyándose en ese criterio del “interés general” en donde también  ambas se intentan legitimar. Algo parece que falla cuando dichos extremos invocan el mismo concepto del “interés general” como legitimación de unos contenidos aparentemente reducidos a los propios intereses de dichas organizadas iniciativas, y tan al margen de la amplia banda que queda entre ambas.

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Suelo de los antiguos depósitos de Repsol

Si entendemos que el “interés general” debería estar representado por toda la ciudadanía que  de manera colectiva usa y habita la ciudad, no parece que estas pudieran encontrarse plenamente representadas en las limitadas posiciones que de manera insistente ofrecen dichas tendencias antagónicas, aunque una se apoye en la oficialidad de los procesos administrativos que reduce el interés general  a los costos económicos por desmontar discutibles conceptos de “modernidad” a través exclusivamente de modelos edificatorios al margen de la ciudad, o de bien intencionados movimientos participativos que arriman su particular solución al otro extremo del “vacío” delimitando con ello su particular objetivo pero no el general de la ciudad.

 Todo ello nos llevaría a poner en razonable duda la validez de sus contenidos respecto al tan anunciado “interés general” de ambas iniciativas, porque en el primer caso emergen desde el corporativismo político que actualmente nuestro necesario pero imperfecto sistema democrático lo ha alejado tanto del pluralismo social, convirtiéndolos en intereses organizados al margen del interés colectivo de la ciudad; y en el segundo caso, porque los procesos participativos no proporcionan una igualdad de oportunidades a la totalidad de las posibles y diferentes tendencias de toda su ciudadanía, convirtiéndolo también en limitadas soluciones que responden exclusivamente a sus particulares intereses enmascarando una limitada representividad social y no colectiva de toda la ciudad. En este sentido, el tan manoseado “interés general” debería estar legitimado en todo caso desde el análisis plural de todas las posibles alternativas, concretando aquellas que se integren más adecuadamente en la estructura de la ciudad entendida como un “espacio de consenso colectivo”.

Como referencia similar, y para comprender lo que estamos exponiendo, el caso de la ordenación del Río Guadalmedina también tuvo un largo proceso de debate durante muchos años que estuvo centrado exclusivamente entre sus dos extremos conceptuales, el de plantear una solución de “embovedado” que negaba la identidad de este importante elemento histórico de la ciudad, o el del “ajardinamiento” de su cauce como única solución alternativa a la anterior. En esta continua disquisición de cómo actuar en su cauce entre “embovedarlo” o “ajardinarlo”, como intereses conceptuales contrapuestos y extremos, se obviaban otras posibles opciones como eran sus oportunidades urbanas de integrarse en la ciudad sin negar su condición fluvial ni tampoco la realidad urbana de la ciudad desde dónde había que reinterpretarlo y entender esa relación “río-ciudad”. Encontrar una diversidad de opciones y alternativas mediante un Concurso abierto, que pudiera abrir otras posibles y variadas soluciones, sirvieron de base para posibilitar la participación colectiva y la racionalidad de las decisiones.

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Propuesta Oficial de torres.

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Propuesta participativa de Parque Público.

No habría que olvidar que la planificación urbana tiene una componente no sólo “artística” en cuanto a las adecuadas “formas y usos de su ordenación, sino también “científica” que racionaliza en su diversidad  de opciones las “pruebas” de su validez dentro de la estructura general de la ciudad, y en definitiva del consenso colectivo de la misma,  para definir su “interés general” que mucho tiene que ver en su capacidad de llegar a desvelar la opacidad de los problemas y hacerlos entendibles colectivamente con su diversidad de opciones para posibilitar y racionalizar las alternativas en lo que los ciudadanos imaginan en su ansia liberadora que tales cosas han de ser.

Por tanto, y al igual que ocurrió para el caso del Río Guadalmedina , el Concurso Publico podría ser el instrumento  adecuado para encontrar esta diversidad de opciones que nos ofrece esta importante pieza del solar de RENFE,  y en consecuencia poder realizar el análisis de la pluralidad de soluciones que posibiliten una acertada decisión más “demostrable” urbanísticamente para poder representar legítimamente ese deseado “interés general”, que si bien afectará de manera desigual a esa sociedad diversificada e inestable en que se constituye la ciudad, tendrá la virtud de estabilizarla desde su más amplia y acertada repercusión en la ordenación general de la ciudad y no en la de un determinado sector al margen de la misma .

 

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Un concurso público para integrar en la estructura de la ciudad.

 

Jose Seguí Pérez. Arquitecto.

EL NUEVO PUERTO DE MARBELLA “LA BAJADILLA”: UN RETO PARA LA CIUDAD.

Publicado en 5 mayo, 2016, por en General.

Cuando nos presentamos al Concurso Internacional que convocó en el 2.010 la Agencia Pública de Puertos de la Junta de Andalucía, estábamos convencidos de que esta operación suponía para Marbella un importante reto para su futuro desarrollo urbanístico.En base a esta expectativa, afrontamos el Concurso (Jose Seguí como el principal arquitecto y con la colaboración de las Ingenierías de “Berenguer Ingenieros “ y “Axel Logis”), teniendo en consideración esta hipótesis urbanística de crear una importante conexión y vinculación con la Ciudad de Marbella como principal objetivo del diseño de nuestra propuesta que presentamos al citado Concurso. En este sentido, la operación de ampliación del actual “Puerto de la Bajadilla” era para nosotros una importante ocasión, y un atractivo reto, para convertirse también en un oportuno pretexto para definir y potenciar al desarrollo urbanístico de la ciudad de Marbella por su Sector Este, al igual que “Puerto Banús” lo supuso en su día para el sector Oeste en S. Pedro de Alcántara.

Por tanto , acudimos al Concurso planteándonos una propuesta con mayor alcance urbanístico que la simple operación de ampliación del antiguo Puerto de Pescadores de “La Bajadilla”, para convertirlo en un potente “Puerto Turístico” que pudiera suponer no sólo el necesario y atractivo desarrollo de Marbella por su Litoral Este (equilibrando el que provocó “Puerto Banús” en su Litoral Oeste), sino también para toda la conurbación de la “Costa del Sol”, actualmente ya convertida en una auténtica “Ciudad del Sol” que requiere de estos importantes y potentes equipamientos para que sean capaces de estructurar esta “ciudad turística” de escala territorial en que se nos ha convertido la “Costa del Sol”.

Es cierto que todo el tiempo transcurrido después del fallo del Concurso (que tuvimos la suerte de ganar con nuestro proyecto), ha estado repleto de complejas incertidumbres en cuanto a las capacidades empresariales y financieras del concesionario. Y también podríamos afirmar, que nunca dejamos de “empujar” y buscar alternativas para salvaguardar esta Concesión que habíamos conseguido ganando el citado Concurso, por lo que suponía de importante compromiso con la propia Ciudad de Marbella en llevar a buen fin este Proyecto del Puerto de la “Bajadilla” que tanta ilusión y expectativas había provocado tanto en sus ciudadanos como en sus responsables políticos. Por ello, y a pesar de las muchas y difíciles complicaciones que sufrimos en su puesta en marcha, se trabajó incansablemente en defender esta Concesión realizando cuantas acciones fueran necesarias para conservar la vigencia administrativa de la misma y, principalmente, para buscar una alternativa operativa capaz de hacerla realidad.

Fruto de este esforzado trabajo colectivo, el nuevo Puerto Turístico de la “LA BAJADILLA” (como me ha gustado y he deseado siempre llamarlo), debería hacerse realidad en un tiempo prudencial, que sea capaz de ofrecer este importante equipamiento turístico para el disfrute de toda la Ciudad de Marbella y su Costa del Sol y convertirse en una referencia nacional e internacional para potenciar el turismo de “calidad” al que debería aspirar legítimamente este importante territorio turístico ya convertido actualmente en una auténtica “Ciudad del Sol”.

Jose Seguí Pérez. Arquitecto

LA REHABILITACIÓN DEL “HOTEL MIRAMAR” EN MÁLAGA

Publicado en 12 marzo, 2016, por en General.

El edificio del Hotel Miramar fue proyectado originalmente por el Arquitecto malagueño Fernando Guerrero Strachan, con el uso específico de Hotel para aquella importante burguesía industrial malagueña de mediados del XIX y principios del pasado siglo XX. Su diseño y ejecución coinciden tanto con los grandes acontecimientos de la Exposición Universal Iberoamericana de Sevilla en 1929 y las tendencias regionalistas que definieron la arquitectura de Aníbal González, como también con la Exposición Internacional de Barcelona en el mismo año recogiendo los movimientos modernistas que arquitectos como Elías Rogent, Lluis Domenech, Josep Puig, Enric Sagnier… desarrollaron de la mano de quien fue su precursor Antoni Gaudí, como consecuencia de la Revolución Industrial y los avances tecnológicos que aportaron en el arte de construir de finales del XIX.

Es importante reseñar estos acontecimientos para entender la razón de ser de uno de los más importantes edificios de la ciudad, y quizás el que refleja con mayor claridad la cultura arquitectónica de aquellos importantes momentos históricos. La industria de las ferrerías en Málaga, destacando “La Constancia” promovida por Manuel Agustín Heredia en 1833, y otras iniciativas industriales de aquella potente burguesía local como la del Marqués de Larios, Loring, Crooke, Huelin, Gross… que de la mano política de Cánovas del Castillo y del impulso económico del Banco de Málaga que a tal efecto crean, consiguen transformar profundamente la ciudad tanto en sus aspectos económicos como urbanísticos.

La construcción del magnífico edificio del Hotel Miramar es reflejo de toda esta importante herencia cultural, arquitectónica y tecnológica, que fue fiel reflejo de aquella etapa tan brillante de la ciudad de Málaga y su potente burguesía industrial, pero coincidente también con el principio de la profunda crisis de la primera década del XX al decaer la actividad de dichas industrias y la aparición de la plaga de la filoxera que acabó con el importante cultivo del viñedo en la comarca y, en consecuencia, con el desarrollo económico de la misma.

El edificio del Hotel Miramar, según el proyecto original de Fernando Guerrero Strachan y las decoraciones pictóricas del artista local Enrique Jaraba, recoge los mejores momentos de los citados antecedentes históricos. La influencia de la tendencia modernista que se detecta en la individualización de sus volúmenes y cubiertas a distintas alturas, con los paneles de “trencadís” de azulejos blancos y azules en sus fachadas combinadas con las policromías de sus grandes aleros con sus jarrones y azulejería en cerámicas mediterráneas, así como los paramentos de color con las pilastras almohadilladas dentro de un orden geométrico de limpios huecos que conforman la moderna composición de su fachada, le confieren al edificio una indudable línea modernista superadora de aquellos otros estilos regionalistas que localmente imperaban en la época.

En su interior, un majestuoso espacio central con su imponente cubrición acristalada se convierte en la rótula del orden geométrico de su planta cuadrada de distribución a través del cual se desarrolla toda la perfecta geometría de sus espacios interiores de salones y habitaciones. Finalmente, sería importante destacar la innovación tecnológica que aporta su estructura metálica roblonada que se realiza en las ferrerías de “La Constancia” y que se conforman en toda una lección de ingeniería estructural para desarrollar los difíciles problemas de las grandes luces de sus salones y el magnífico lucernario roblonado de su espacio central.

El Hotel, que inicialmente se denominó “Príncipe de Asturias”, es inaugurado por los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el año 1926. Durante la Guerra Civil, de 1936 a 1939, se convierte en Hospital, para posteriormente en 1939 recuperar su actividad hotelera con el actual nombre de “Hotel Miramar” hasta 1967 en que se produce el cierre de sus instalaciones. Es en 1987 cuando se transforma en Palacio de Justicia, mediante una discutible actuación de obras que modifica sustancialmente sus órdenes arquitectónicos y decoraciones interiores, así como los magníficos jardines de su Fachada Sur al mar. En octubre del año 2007, la Consejería de Hacienda y la de Turismo de la Junta de Andalucía convocan un Concurso Público para retornar el edificio a su uso inicial de Hotel, una vez finalizada la actividad de Palacio de Justicia que interrumpió su uso histórico hotelero. El concurso del proyecto hotelero y arquitectónico es ganado por la cadena hotelera de “Hoteles Santos”, siendo el proyecto redactado por “Estudio Seguí”.

Podríamos afirmar que el Hotel Miramar de Málaga fue y será “algo más” que un Hotel. Rehabilitar este edificio para uso hotelero es recuperar una importante página de la historia de la ciudad. El Hotel Miramar fue testigo de la más brillante etapa industrial y económica de la ciudad, protagonizada por una culta burguesía local que supo aportar a la ciudad sus más importantes innovaciones urbanísticas y arquitectónicas. Fue también el lugar de encuentros de los muchos ilustres visitantes nacionales e internacionales que acudieron a la ciudad a través de estas instalaciones hoteleras, convirtiéndose en centro de los grandes acontecimientos sociales que la ciudad vivió en aquella importante época. La habilidad espacial en la disposición de los grandes salones para eventos alrededor del espacio central, resolviendo sus grandes luces con originales soluciones de estructuras metálicas espaciales, y la decoración basada en motivos ornamentales florales con figuras adosadas en molduras y cerámica con sus pinturas en cornisas y rejas de hierro forjado en balconeras, denotan su identificación con aquellas referencias modernistas que comentábamos anteriormente. No es una casualidad que la rehabilitación y recuperación de su uso hotelero coincida con otro nuevo renacer de la ciudad actual con sus renovadas aspiraciones de capitalidad turística y económica del Sur de España, en donde sus grandes actuaciones culturales y transformaciones urbanas la han convertido en la referencia obligada del turismo nacional e internacional.

 

EL RÍO GUADALMEDINA, COMO EXCUSA

Publicado en 12 febrero, 2016, por en General.

A pesar de que el Concurso del Río Guadalmedina se convocaba como una consulta pública de ideas, sin ningún tipo de compromiso de premio ó de ejecución de la propuesta ganadora, no dejaba de tener un enorme interés por la circunstancia de ser la primera vez (creo recordar) que las Administraciones Públicas consensuaban la convocatoria de un concurso de “urbanismo” para nuestra ciudad de Málaga. Por ello, entendíamos que esta convocatoria era algo más que un típico concurso de una propuesta puntual, sino por el contrario una consulta de mayor repercusión estratégica y social para la ciudad. Esta inédita y comprometida decisión de realizar una consulta pública urbanística por parte de las administraciones para una pieza tan importante de la ciudad, estaba respaldada por la Fundación Ciedes y cuyos miembros representantes oficiales de las diferentes entidades públicas y privadas de la ciudad se constituían en jurado del Concurso junto con una ámplia comisión técnica nombrada por todas y cada una de dichas entidades. Hubiera sido complejo imaginar de otra manera, por las especiales condiciones públicas que se solicitaba en este Concurso del Río Guadalmedina

concurso ordenación rio guadalmedina propuesta por estudio segui bajo la dirección del arquitecto José Seguí
Además de una cierta obligación moral de acudir con generosidad a este singular concurso, por sus connotaciones urbanísticas de tan gran calado, para nosotros fue también una excusa para poder aportar algunas ideas que iban a poner en crisis ciertos planteamientos urbanísticos actualmente vigentes en la ciudad. Desde la excesiva simpleza de las dos alternativas que se estaban barajando de “embovedado” ó “ajardinamiento” del cauce del río, hasta la repercusión que iba a tener sobre unas determinadas decisiones del vigente Plan General que en su corta vida de vigencia ha mostrado una cierta debilidad en sus planteamientos urbanísticos. Era difícil limitarse exclusivamente a las ordenaciones del río sin tener en cuenta la repercusión en la ciudad, porque “ciudad y río” van implícitamente unidos y las decisiones que se tomaran en el río iban a sobrepasar su propia delimitación física repercutiendo también en la ciudad.

concurso ordenación rio guadalmedina propuesta por estudio segui bajo la dirección del arquitecto José Seguí
Dos principales cuestiones se han tenido en consideración en la propuesta: por un lado, reconocer que el problema de la Presa del Limonero es una cuestión de “gestión” de la misma, ya que inicialmente fue concebida con el objetivo de regular el agua y no de almacenarla, desapareciendo así la necesidad de difíciles y muy costosos desvíos del río ó permanencia de su actual cauce que delimitan sus muros imposibilitando cualquier otra acción sobre el mismo. Por otro lado, generar unas riberas ajardinadas a lo largo del río en base a los cálculos hidráulicos realizados, permitía anular sus muros actuales para poder integrar el río y la ciudad como inseparables espacios que definen su propia realidad histórica y urbanística.
concurso ordenación rio guadalmedina propuesta por estudio segui bajo la dirección del arquitecto José Seguí
El diseño integral de las riberas del río como “parques públicos” garantizando un caudal de agua permanente que le devuelva su naturaleza como tal; la zona de los “embarcaderos”, frente al CAC, con una propuesta de lámina de agua navegable para embarcaciones de recreo y centro de restauración que generen un nuevo foco de centralización urbana; la “Torre del Río” en su unión con el Puerto de S.Andrés para potenciar este importante frente del mar; el “Parque de las Energías” en la zona de los actuales aparcamientos del Estadio de la Rosaleda, proponiendo el traslado de las torres residenciales propuestas por el vigente Plan General y su transformación en el más importante parque fluvial de la ciudad, basado en las captaciones de energías limpias que nos garantice la autofinanciación de los mantenimientos energéticos de la totalidad de la propuesta del río; los centros deportivos, la “Ciudad de las Ciencias” y los “Kioscos” que jalonan el recorrido del parque de las riberas del río, ó las “peatonalizaciones” de sus bordes, e incluso de la Alameda ,completando el sistema de espacios verdes de la propuesta de ordenación del Río, además de cuidar con rigor los costos y fases de la operación para evitar inversiones excesivas en unos momentos de importante escasez económica, conforman las principales directrices de la propuesta ganadora.
concurso ordenación rio guadalmedina propuesta por estudio segui bajo la dirección del arquitecto José Seguí
Quizás lo importante de este Concurso de Ideas no ha sido tanto la formalización de las propuestas, sino la oportunidad y excusa de haber podido centrar el debate del río y la ciudad. Sin lugar a dudas, las propuestas profesionales de todos los trabajos van a marcar un antes y después en la reflexión del río, además de una demostración palpable de la capacidad madura de una sociedad civil aportando soluciones a los problemas urbanísticos de la ciudad ante una consulta consensuada por las tres administraciones estatal, autonómica y municipal. La repercusión mediática que este concurso ha tenido, demuestra la realidad de una situación y la alta preocupación ciudadana por este importante y fundamental espacio del Río Guadalmedina que inevitablemente forma parte sustancial de la ciudad y cuyas decisiones de intervención tendrán una importante e histórica repercusión sobre la ciudad de Málaga.
concurso ordenación rio guadalmedina propuesta por estudio segui bajo la dirección del arquitecto José Seguí
Es evidente, que la bondad y atractivo de la ciudad de Málaga (además de su esplendida climatología) se centra en sus tres principales elementos geográficos: el Mar (con la recuperación de su frente de playas y Puerto), el Monte (cualificando la importante referencia de Gibralfaro) y el Río (con su integración urbana con la ciudad). Son tres asignaturas pendientes que resultan de gran importancia poner en valor para potenciar no solo la identidad de la ciudad, sino sus principales desarrollos económicos basados en la cultura, el turismo y el ocio.

Jose Segui – Arquitecto

EL “PROYECTO” DEL PAISAJE

Publicado en 25 enero, 2016, por en General.

EL “PROYECTO” DEL PAISAJE

Cuando visitamos una ciudad, lo primero que percibimos de ella es su realidad física y la actividad urbana que se genera a través de las relaciones que se producen entre sus habitantes. Esta primera visión de la “escala urbana” de la ciudad, está principalmente apoyada en la percepción paisajística y sensorial que son capaces de provocar sus “vacíos” o espacios públicos (como generadores de dichas actividades y relaciones), y no sólo exclusivamente los “llenos” o arquitecturas que los conforman. Y de la misma manera podríamos decir en la “escala territorial”, que requiere instrumentos de intervención bien diferenciados a los de la escala urbana para entender que el dominio de la naturaleza requiere ser también “proyectado” para su percepción paisajística, evitando su abandono como espacio “no ordenado”.

Espacios vacios

1. La actividad urbana que generan los “vacíos” o espacios públicos como importante aspecto de la percepción visual de la ciudad. (Plaza Principal de Cudillero, Asturias).

Esa simbiosis permanente entre “llenos y vacíos”, que definen no sólo la “forma” sino también la “vida” de la ciudad, no es otra cosa que la inseparable relación existente entre la concepción arquitectónica y urbanística, desde cuya acción conjunta y permanente se va estableciendo el “escenario” sobre el que se desarrolla la vida de sus habitantes. Pensamos que es precisamente este aspecto en el que se basa la comprensión urbana de la ciudad, como una “realidad mágica” en dónde nos deleitamos y disfrutamos de las emociones que precisamente nos producen las acciones que se desarrollan en los “vacíos” urbanos, debido a la potente convivencia social que estos provocan dentro del entramado del tejido de la ciudad. Un tejido que nunca será homogéneo y continuo, porque la complejidad de sus relaciones y usos no pueden tampoco serlo, sino fragmentario en sus diferentes partes que se entrelazan por una estructura que los une e hilvana de manera similar al de las piezas textiles de un “edredón”.

Podríamos observar como los elementos “móviles” de la ciudad, constituidos por las personas y sus actividades, adquiera un papel primordial en ese “escenario” que formaliza las partes “fijas” de sus espacios urbanos y arquitecturas que conforman conjuntamente la “escena” en donde se desarrolla la “vida” de la ciudad y su representación urbana. Y es que la ciudad no se ha generado exclusivamente por una suma de edificios, sino principalmente por el conjunto de las acciones y actividades que se producen en los espacios públicos que ellos generan y estructuran, y que es precisamente en donde se producen y hacen posibles la interconexión de las complejas relaciones entre sus habitantes que actúan en esa “escena”. Y si estos espacios aciertan en conectar y entrelazar a sus usuarios, la ciudad se convierte en este “acto mágico” de emociones y convivencias de “consenso colectivo” que fue siempre, y lo seguirá siendo en un futuro, el principal objetivo de la “razón y ser” de su existencia.

Plaza Museo Pompidou en Paris

La convivencia urbana que provocan los espacios colectivos. (Plaza del Museo Pompidou en Paris).

Quizás el olvido de estos valores colectivos de la realidad urbana de la ciudad, nos haya llevado actualmente a una difícil encrucijada en donde ni la acción del urbanismo, con toda su “Torre de Babel” de confusas y estériles normativas incapaces de conectar con la realidad de la ciudad y la demanda de sus usuarios, ni la acción de la arquitectura que de manera aislada actúa al margen del que es su inseparable soporte urbano y territorial, logran completar la necesaria “escena” que necesita la convivencia colectiva de la ciudad y su principal objetivo de hilvanar su tejido sobre el que se apoya y desarrollan todas sus vivencias y actividades. En medio de todo ello, el usuario de la ciudad muchas veces no parece percibir, ni entender, ese “escenario” como el adecuado para dicha convivencia, buscando desesperadamente como único refugio las zonas históricas y sus reproducciones manieristas que con cierta torpeza se les ofrece. Esta contradictoria y confusa situación nos llevaría a tener que admitir que lo que llamamos “ciudad” no es solamente su percepción material de lo que vemos “construido”, sino que su mayor y principal atractivo estaría en la activa movilidad de sus “actores” que precisamente se produce en sus vacíos y que le dan el contenido y argumento para sentir y entender la “urbanidad” como una concepción más dinámica y cercana a su capacidad de simbolización a lo que su propia “fantasía” reinterpreta en su ansia liberadora de usar, comprender y vivir el escenario que le proporciona dichos espacios, que en definitiva se convierten en los principales valores de la justificación de la existencia de este excepcional espacio colectivo que es la “ciudad” en todas sus escalas tanto urbanas como territoriales.

Zoco de Rabat

La interconexión colectiva en la “escena” del espacio público. (Zoco de Rabat).

Esta falta o capacidad de los usuarios de la ciudad en comprender la identidad de “sus” espacios, nos lleva a una difícil situación por la generación casi espontánea y no ordenada de los “no lugares” en que se ha convertido nuestras nuevas periferias urbanas, que son incapaces de ofrecer una adecuada “escena” en donde identificarse con el importante e imprescindible papel que deben aportar como espacios comprensibles al usuario de la ciudad, siendo las grandes plataformas de aparcamientos de los centros comerciales o los espacios intersticiales periféricos los que de manera improvisada se asumen como únicas alternativas de espacios colectivos. De ello, la necesidad de reencontrar esas lecturas colectivas que buscan los ciudadanos, a lo que imaginan en su propia fantasía liberadora de usar y vivir la ciudad, nos obliga a definir los nuevos espacios no solo desde las buenas herencias del pasado sino también integrando las condiciones que exige la modernidad actual de la ciudad, tanto en sus escalas urbanas como en las nuevas escalas territoriales que han generado las grandes infraestructuras al provocar un nuevo modelo de sistemas de “geociudades” que requieren también diferentes escalas e instrumentos de acción urbanística y arquitectónica para reconocerlas como tales. Y quizás aquí radique el mayor fracaso de la actual concepción profesional de la ciudad, al haberse separado las reflexiones teóricas y prácticas de las “escalas” de la arquitectura y el planeamiento envueltas actualmente en una complicada y confusa crisis de identidad que provoca la falta de entendimiento con su usuario, intentando cada una por separado solucionar sus propias intervenciones desde su excesiva egolatría a través de una maraña de confusas e ineficaces normativas abstractas de planificación, o también de una producción arquitectónica perdida en la creación de modelos arquitectónicos grandilocuentes que complican más aun la realidad de la escena de la ciudad. Volver la vista atrás, para reencontrar el “hilo conductor” esencial en la “razón y ser” de esa magia de los nuevos “lugares” que hacen posible la ciudad, como la mayor creación del ser humano en donde desarrolla sus emociones de vivir y relacionarse, sería de alguna manera reinventar su valor y concepción histórica que justificó su creación y su permanencia futura.

Plan Especial de la Alhambra

Plano General de Ordenación del Plan Especial de la Alhambra (1987) facilitados por Estudio Segui, destacando los “vacíos” que generan los “llenos” de la arquitectura palaciega.

Es por ello, que esta situación de confusión nos obliga a insistir en que las acciones de “proyectar” el paisaje no se puede quedar exclusivamente reducida al simple acto de la “inspiración” o el cumplimiento abstracto “legislativo” de las normas, sino más bien en encontrar las claves de su “construcción” desde el conocimiento y la interpretación de la naturaleza del mismo. Y en este sentido, entendemos que el paisaje como referencia visual es “mutable” en el tiempo, tanto en la transformación de su medio físico natural a través del continuo “movimiento” de sus ríos, escorrentías, dunas, masas vegetales…, o en la permanente acción humana tanto en el “medio rural” a través de las históricas implantaciones agrícolas, como en la “ciudad” por medio de las intervenciones urbanísticas y arquitectónicas que le han dado sus formas. Cada visión de estas diversas “capas” o escalas que nos ofrece la percepción del paisaje, es un “descubrimiento” y al mismo tiempo una “revisión” del mismo, ya que nunca se llega a culminar esa búsqueda del resultado final (al contrario de cómo ocurre en el proyecto arquitectónico), produciéndose dinámicas “lecturas” que provocan inmediatamente las necesarias “revisiones” de su continua “mutación” territorial.

Propuesta del Plan General de Ronda

Propuesta del Plan General de Ronda (1996) integrando la fachada urbana con el espacio rural del valle De la Hoya del Tajo.

Es precisamente desde esta “escala territorial” donde se están produciendo actualmente las mayores “mutaciones” en ese paisaje de transición dual “campo-ciudad”, en dónde desaparece inevitablemente el dominio de lo rural como lo “no proyectado” dejando para lo urbano como dominio “proyectado”. Ambos dominios no escapan de la necesidad de ser “proyectados” entendiendo sus escalas y características diferenciadoras, convirtiéndose la “escala territorial” en el gran reto del “proyecto”, cuando ya el importante desarrollo económico de las grandes infraestructuras de las ciudades han provocado profundas transformaciones en la planificación regional. Todo ello está generando un renovado y obligado interés hacia el entendimiento territorial de los nuevos modos de utilización del espacio productivo y la superación de este soporte territorial, de sus elementos estructurales de redes de infraestructuras viarias y de comunicación, de los vacíos y llenos edificados y de los códigos formales de las parcelaciones y vegetaciones rurales, constituyendo de alguna manera la visión más proyectual del “paisaje territorial” de la ciudad y en donde se deberán integrar las diferentes escalas de intervención en la transformación de las relaciones entre sus formas urbanas y territoriales.

Imagen del Plan General de Córdoba

Imagen del Plan General de Córdoba (1998), con el río Guadalquivir como elemento vertebrador del paisaje de la ciudad y sus espacios colindantes.

Todos estos planteamientos ya los exponíamos en los años noventa a través de la Revista “Geometría” (en su número 20 del 2º Semestre de 1995 y número 21 del 1º Semestre de 1996) cuyas publicaciones realizadas desde el “Programa Máster de Arquitectura del Paisaje” bajo la dirección de la Arquitecta Rosa Barba y colaboradores como Jordi Bellmunt, Jordi Sardá, María Gaula, Jaume Carbonero, Joan Llort… y otros profesionales de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, planteábamos una nueva manera de entender lo que denominamos el “proyecto del paisaje”. Y con anterioridad a esas fechas, ya habíamos ensayado en Estudio Segui trabajos como el Plan Especial de la Alhambra, en donde percibíamos como los “vacíos” (o silencios) adquirían el auténtico valor paisajístico que generaban los “llenos” de las arquitecturas palaciegas; y también el Plan General de Ronda con sus fachadas urbanas volcándose al cauce del tajo que uniéndose a través del Puente y su mágica posición geométrica con la Plaza de Toros generan uno de los paisajes más espectaculares entre la la escala urbana de la ciudad y la escala territorial de los vacíos de su hoya o Llano del Tajo que le sirve como fondo de telón paisajístico; el Plan General de Córdoba con su Río Guadalquivir que estructura el paisaje de la ciudad con sus bordes de transición “llenos-vacíos” integrados en una espléndida visión paisajística de identificación global de la ciudad; o el Plan General de Antequera, en donde la Peña de los “Enamorados” (para los jóvenes), del “Indio” (para los niños), o del “Yacente” (para los mayores), es la referencia paisajística que adquiere en la “fantasía colectiva” de cómo entender este importante elemento referencial de la ciudad, llegando incluso no solo a definir la situación de sus dólmenes por el efecto “mágico y sagrado” de la salida del sol en el solsticio de verano, sino también el desarrollo de la ciudad a cuyo elemento geográfico supedita todas sus referencias paisajísticas y de desarrollo de la ciudad… En estos casos, y muchos otros, es donde resulta eficaz y coherente la intervención proyectual del “Paisaje” para solucionar los problemas de su “escala intermedia” de la ciudad y las soluciones de integración con su escala territorial.

Imagen del Plan General de Antequera

Imagen del Plan General de Antequera (2005), con la “Peña de los Enamorados” como elemento paisajístico dominante de la ciudad.

Pero quizás sea nuestro último trabajo ganador del Concurso de la Ordenación del Cauce del Río Guadalmedina en Málaga, en dónde con mayor nitidez se ensayan todas las experiencias anteriormente expuestas, por tratarse de una importante pieza de gran valor paisajístico en su relación tan directa con la ciudad y cuyo objetivo de integración de su escala territorial con la escala urbana de la ciudad nos permitía demostrar la capacidad del “proyecto” para ordenar una pieza de estas características, en dónde los “vacíos” adquieren un auténtico valor en la formalización del proyecto y su posterior percepción visual en el paisaje global de la ciudad. En esta propuesta pretendíamos poner en “carga” la capacidad del “proyecto del paisaje” en esta escala intermedia de la ciudad y su Río, en donde la existencia y reconocimiento como tal del importante elemento geográfico del Río se integraba paisajísticamente en la “urbanidad” de la ciudad. Y es precisamente, la aplicación de metodologías e instrumentos bien diferenciados a los empleados en la ordenación de “lo urbano”, lo que supuso un reencuentro con la importante necesidad de entender que también los “vacíos” requerían ser “ordenados”, si bien con intenciones e instrumentos diferenciados, para “descubrir” el paisaje de esa “otra” ciudad que no puede basarse en los parámetros de los “llenos” edificados en que se conforma “lo urbano”, sino en otros instrumentos e intervenciones que tienen más relación con las percepciones visuales del paisaje que conforman los “vacíos” de lo “no urbanizado” y que merecen también la consideración de “ciudad”, con todas sus bondades relacionales de los “actores” o ciudadanos que “descubrirán” en estas intervenciones los espacios de convivencia colectiva que necesitan para potenciar su “actuación” dentro del “escenario”, complejo pero global, en que se nos presenta esta realidad “mágica y sugerente” que es la Ciudad.

Imagen de la Propuesta de Ordenación del Río Guadalmedina

Imagen de la Propuesta de Ordenación del Río Guadalmedina (2012), integrándose en los bordes urbanos de la Ciudad de Málaga.

José Seguí Pérez. Arquitecto.

(Premio Nacional de Urbanismo

en 1985 y 1987).

José Seguí. Malagueño del Año

Publicado en 8 enero, 2016, por en General.

El Diario Sur publico un articulo con los málagueños más destacados del año y entre ellos encuentro la sorpresa de ver el nombre de “José Seguí“, podeis encontrar el articulo completo en el siguiente enlace: Los Málagueños más destacados del año

Aqui el extracto que hace referencia al arquitecto José Seguí:

Monográfico de la Revista “Arquitectura Plus” – “GRANDES PROYECTOS DE ARQUITECTURA”

Publicado en 4 enero, 2016, por en General.

 

En la última monográfia publicada por la revista Arquitectura Plus donde Estudio Segui ha colaborado realizando una reseña sobre la rehabilitación del Gran Hotel Miramar de Málaga, donde el arquitecto Jose Seguí nos ofrece una visión historica de lo que fue el hotel cuando fue concebido y el esfuerzo y cuidado que se ha realizado durante toda la rehabilitación para recuperar este valor historico a la par que se condicionaban todas las instalaciones a los tiempos actuales y a las exigencias necesarias para conseguir el distintivo de 5 estrellas que obtorgara el punto de distinción a este hotel de la ciudad malagueña.

Puedes encontrar la monográfia completa online en el siguiente enlace: Monografía Grandes proyectos de arquitectura

Entrevista diario Sur a José Segui

Publicado en 3 marzo, 2015, por en General.

En la entrevista realizada a José Segui por el diario Sur de Málaga se recogen algunas preguntas hechas al arquitecto y su parecer ante tal proyecto, por el cual se siente emocionado y muy ilusionado. José Seguí, el arquitecto autor del proyecto del Gran Hotel Miramar, asegura que este establecimiento será toda una referencia internacional.

Ver entrevista completa en:

Diario Sur

 

El Gran Hotel Miramar recibe la licencia de obra y espera abrir antes de final de 2016

Publicado en 3 marzo, 2015, por en General.

Luz verde de Urbanismo para dar forma al que será el primer hotel gran lujo de la capital malagueña. El Gran Hotel Miramar cuenta ya con la licencia de obra mayor, un trámite que finalmente llega con algo de retraso y tras un proceso más complicado del previsto. La propia empresa propietaria, Hoteles Santos, se hará cargo de acometer el proyecto, diseñado por el Estudio Seguí Arquitectura y Planeamiento, que dirige José Seguí. Disponer de esta aprobación supone poder establecer con mayor certeza que dicha cadena hotelera abrirá antes de que finalice 2016 el primer cinco estrellas gran lujo de Málaga, en el que invertirá unos 65 millones. Tendrá 196 habitaciones, once suites con estancias familiares, guardería, capacidad para eventos de mil personas, spa, piscina climatizada y aparcamiento con 109 plazas, según apunta el arquitecto Seguí.

 

Para saber más puedes visitar los articulos publicados en los diarios locales:

La opinión de Málaga

Diario Sur

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© Jose Segui Arquitecto